Tiene el dolor marcado en el cuerpo,
cicratices de injusticias acumuladas,
el abandono marcado en su andar.
Nada de rencor;
solo el temor a la soledad.
Si mirás a través de sus ojos brillantes
descubrirás su alma asustada.
Recorrió todos los caminos del desamor,
estuvo al borde,
en la línea
entre ser y no ser.
No pudo tirar el dado que decidió su destino,
no pudo decir
ni pedir.
Fue invisible sin pociones mágicas,
como tantos otros que deambulan desgranando su vida,
tan cerca
y tan lejos.
Cuando perdió todas las partidas,
no se rindió.
una mano a tiempo
bastó para arrebatarlo a la parca,
que por ahí anda,
invisible,
tomando vidas sin culpa
tan cerca,
tan lejos.



No hay comentarios:
Publicar un comentario